sábado, 5 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
Otra Oportunidad
Esto lo escribí hace cerca de tres años.
Un amigo me dijo que escribir aquí sería una buena terapia. Yo pensé, lógico, que nunca he sido muy hablador. No he hecho ningún gran viaje que desee contar y, lo que a mí me puede parecer digno, a otros les puede aburrir.
Mi larga travesía a ninguna parte empezó hace ya más de dos años y medio. Nunca olvidaré ese día. Mentira. De ese día lo único que recuerdo, y no sé si recuerdo bien, es que yo estaba tumbado en la cama con mi insoportable dolor de cabeza y, mientras mi señora hablaba por teléfono con nuestro cuñado, yo le gritaba que llamara a Isi que, además de medico, es amigo mío desde que teníamos 3 ó 4 años. Iluso, como si por el mero hecho de venir el malestar fuera a desaparecer. Lo siguiente que recuerdo es que vinieron unos de la cofradía a visitarme al hospital. Resulta que había tenido un derrame cerebral y que me había pasado los últimos 8 meses en coma. Hubieron de pasar otros 5 meses hasta que me fui con mis bártulos a otra parte, o sea, que me llevaron mis padres a casa. Si digo que lo he pasado bien este tiempo miento, pero si digo que esto ha sido una travesía en el desierto también miento, porque nunca me han dejado solo ni mis amigos ni mi familia. Qué agobio, ¿no?
Integración de las personas con discapacidad
La Ley para la Integración Social de los Minuválidos -tiene más de 25 años, luego no es 'nueva' como la de Dependencia, que sólo existe desde enero de 2007- obliga a las grandes empresas (con más de 50 empleados) a contratar como mínimo a un 2% de personas con diferentes capacidades.
¿Qué significan estas palabras? Sencillamente que si una sociedad tiene a 100 empleados fijos, dos de ellos tienen que tener capacidades diferentes. Si son 200 los fijos, cuatro personas con discapacidad, y de ese modo suma y sigue. Fácil de llevar a cabo, ¿verdad?
La propia página de una petrolera informa de que tiene contratadas indefinidamente a más de 32.000 personas. Eso está muy, pero que muy bien. Genera riqueza, empleo, etc.
El 2% de esa apabullante cifra son 640 personas. Pero resulta que esta compañía tiene en su plantilla a 300 personas con diversidad funcional. Y eso ya no suena tan bien. No llega al 1% el obligatorio empleo para las personas con diversidad funcional.
Y se enorgullece, nos lo anuncia insultándonos impunemente, se jacta de ello en los medios audiovisuales con una campaña publicitaria propia de un mundo color de rosa (el anuncio merece un Óscar).
La empresa, ¿merece un premio, una peseta, una medalla o que la investiguen y condenen por incumplir la Ley y regodearse en ello?
En efecto, la LISMI recordó en 2007 que fue aprobada en 1982.


